Pongo en tus manos abiertas
Mi corazón, henchido en sangre
Para que con él hagas y deshagas a antojo
Y luego recogerlo hecho estropajo
Como el trapo, que cansado de ser muñeco
Encontró el descanso y el olvido
Cómo el harapo, que cansado de ser camisa
Se vuelve jirones y retazos de nostalgia
Pongo en tus manos despiertas
Mi inocencia, para que la eches a perder
Para que juegues con ella
A la ronda y al carrusel
Y des vueltas y más vueltas
En este interminable
Remolino de emociones
Pongo en tus manos frías
Mi corazón, envuelto en gilletes
Ten cuidado, porque no están ahí para dañarlo
Si no para defenderlo de quien quiera tomarlo
Pongo en tus manos nuevas
Mi corazón, llameante en fuego
Que cansado de carbonizar otros corazones
Aúlla esperando al pillán que lo encarrile
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