Y continúa siguiéndome, lleva así desde que salí temprano hoy de mi casa
Cuadras y cuadras, vueltas en varias esquinas, y sigue tras mío con paso rápido
Me observo en una vitrina, y observo su silueta detrás de mí
Sigiloso, Sereno, Sagaz. Siempre saltando sobre sí salvajemente.
Y yo, impasible, continuo en mi rumbo hacia ningún lado, pero con destino fijo
Y siento su mirada en mi cráneo, siento su respiración en mi nuca y me vuelvo y no hay nadie
Y el callejón tiende a cerrarse, cada vez hay menos seres y sus rostros son cada vez más desfigurados
Doy un paso, doy otro. Él también, exactamente al mismo tiempo que yo va avanzando
¿Quién será? no lo deduzco, siempre parece estar en las tinieblas, y cuando me vuelvo se esconde
Un detective, un espía, un psicópata, ¿A quién puede interesarle seguir a alguien como yo?
Es mucha la distancia, su presencia me intimida, y adivina todos mis movimientos
¿Por qué me sigue? Lleva demasiado rato, no sé que objetivo tiene. Ojalá se fuera rápido
El angosto callejón desemboca en una plaza olvidada y espero poder perderme aquí entre los árboles
Presuroso salto hasta una banca, pero continúa su frenética persecución y me desvío hacia una fuente
Allí siento nuevamente siento el frío que me indica que está pisándome los talones
Y empiezo a correr en círculos al rededor de la pila acuática, y me sigue sin perderme rastro ni un segundo
¡¿Es que me quieres ver loco?! ¿Qué pretendes con tu juego idiota? ¡Ándate, Ándate ahora!
En ese momento un anciano que se abstraía alimentando a las pícaras palomas despertó. Levantó los ojos en el momento preciso para observar una de las situaciones más extrvaagantes de su vida. El hombre que entró corriendo a la plaza sólo, de lo profundo de su chaqueta extrajo un cuchillo de esos que sólo se ven en las grandes cocinerías y comenzó a enterrarlo reiteradas veces en el suelo. Tras un rato de observación y análisis de esta situación comprendió que no era el maicillo del piso el objeto, si no que era su propia sombra quien sufría las embestidas del extraño. El, que llevaba 80 años buscando la soledad y nunca la había encontrado, ahora comprendía el porqué. Para estar sólos debemos comenzar por asesinar nuestra propia sombra.
Lo unico peor que no estar solo es estarlo y desearlo...
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