lunes, 25 de junio de 2012

El mundo enmascarado

Tras los ojos que antaño conocí y compartí
No veo hoy más que sombras extrañas y desconocidas
Oh, rutinarios fantasmas que habéis secuestrados a mis amigos:
Decidme, ¿Dónde los habéis escondido?
¿Qué injuria os han cometido para merecer tan doloroso castigo?
¿Por qué los hacéis portar esas máscaras con las que esconden sus rostros?

Reconozco ahora todos mis pecados y me disculpo por ellos
Fui un anacoreta, es cierto. Fui antisocial, cierto también.
Reconozco haber pensado que no precisaba de nadie más
Mas ahora, que a pesar de haberse ido siguen ahí, reconozco que lxs necesito
Ni los pájaros ni los árboles reemplazan una historia narrada al oído
Ni la luna de la noche ni el sol de la tarde sustituyen el calor de su cercanía

Dejáros de fingir porque bueno en ello sóis
Por más que pretendáis hacerme creer que son ustedes, yo ya los descubrí
Y sé que en alguna parte de ahí están, lo noto en sus pupilas
A la menor trizadura del antifaz prometo liberarlos de sus jaulas

Y ahora, miro el reflejo del espejo para ver la última cara humana que queda
¡Qué horrible sensación siento al ver un rostro tapiado por otra máscara!
Pero aún reconozco mis ojos iluminados por un último destello de luz
Y siento como las lágrimas se agolpan por salir pero esta se lo impide
¡Sáquenme! ¡Sáquenme de esta cárcel invisible!
Yo no quiero vivir en ningún mundo de apariencias como ustedes.

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